La silla vacía


La silla vacía es una de las técnicas más famosas de la psicoterapia Gestalt. En la silla vacía el paciente sitúa a cualquier personaje de su vida con el cual tiene una situación inconclusa. Consiste en establecer un diálogo a las distintas partes que están en oposición en el paciente. El objetivo es que integre las partes que están alienadas y proyectadas para que las haga suyas y las reincorpore a su personalidad. Y así mismo, que pueda ponerse en el lugar del otro, sin que esto le origine temor, ansiedad o tensión, ya que a través de la nueva percepción adquirida puede hacerse una nueva visión del otro. Usada con oportunidad, la silla vacía pone en acción sentimientos y permite encontrarse con situaciones o personajes inconclusos para verlos en el aquí y ahora.

La silla vacía permite que las situaciones se recreen y no sólo se hablen, ya que al hablar sobre algo sólo se utiliza la razón, en cambio cuando se vuelve a recrear la situación se emplea toda nuestra persona y nuestro cuerpo vuelve a actuar como lo hizo en el momento en que sucedieran los eventos. Si se esta enojado, triste o con cualquier otra emoción este sentimiento se volverá a sentir y nuestro cuerpo reaccionara como lo hizo en ese preciso momento; sentiremos las mismas tensiones, malestares e incomodidades, lo que nos otorga la oportunidad en terapia de hacer consciente lo que nos sucede en ese preciso momento. Qué es lo que estamos haciendo, pensando y sintiendo para poder cambiarlo por algo que nos funcione mejor.

En la silla vacía se puede poner frente a nosotros un familiar con el que tenemos algún conflicto o algún sentimiento no expresado, par poder decírselo y posteriormente poder entender a esa persona y las circunstancias por las que tanto ella como nosotros actuamos como lo hicimos en ese momento. Haciendo que podamos comprender lo sucedido y poder llegar a cerrar esa situación que se quedo inconclusa dentro de nosotros y que desde ese monto nos ha afectado constantemente. Esto es a través de la proyección, es decir que algún suceso de nuestra vida actual no hace recordar esa situación y reaccionamos como si nos encontráramos en ese preciso momento, aunque aparentemente lo que suceda no tenga ninguna relación, por ejemplo, si tenemos problemas con que nuestro padre es muy autoritario, y no lo hemos resuelto de forma correcta, puede ser que nuestro jefe, o pareja nos recuerden esa situación y que actuemos con el mismo enojo que sentimos hacia nuestro padre, aunque nuestro jefe o pareja no tenga nada que ver con ese enojo.

Así esta técnica nos permite experimentar como actuamos ante cierta situación y darnos cuenta de lo que hacemos y como lo hacemos en el preciso momento en que sucede.

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